sábado, 6 de agosto de 2011

¿ Pensáis que los escandinavos son raros?

De todas las cosas que hemos visto en nuestra estancia en Suecia y Dinamarca, muchas cosas nos han sorprendido, algunas sobremanera, pero no nos gustaría acabar este blog sin enumerar algunas de ellas:

En Suecia existen los bingos de coches. Suponemos que cantan línea tocando el claxon. ¿Y el anís de las abuelillas? ¿Donde se lo toman? ¿Y los Polis? ¿Están esperando a la salida?

Aquí, para algunas cosas todo el monte es orégano pero allí, todo el bosque que tienen y para echar un pis, antes llaman a la puerta más cercana fingiendo un fuerte dolor de barriga, que regar el campo....

Los pelos ondulados causan furor entre las suecas. Nada de lisos asiáticos ni planchados.

Los zapatos son solo para la calle. En las casas no pasan de la entrada. Así que hay que llevarse los calcetines chulos, nuevos y sobretodo sin agujeros...y en verano las uñas cortadas.

Todos los suecos hablan inglés, incluso lo recuerdan después de haberlo aprendido en la escuela 40 años atrás. Y sin gritar.

Ningún acto, fiesta, actividad o similar se suspende por la lluvia. Ya puede caer la que quiera, que por ellos, como si pasa un barco.

La familia modelo sueca es de 2 adultos y 3 niños. Lo hacen porque así pueden usar el bono familiar en todos los transportes que cuesta menos que 2 billetes individuales.

Si quieres tener muchos niños, no te lo pienses, vete pá Suecia. Todo gratis para los niños y las madres pueden vivir en casa con ellos como unas reinas. Y así hasta los 7 años del crío y tu cobrando el 80% de tu sueldo.

La moda copenaguense es cuanto menos discutible. Pajaritas para salir y colores incombinables arrasan entre los jóvenes.

Tomar algo prestado sin el consentimiento del propietario (vamos, hacerse dueño de lo ajeno) es inconcebible por un sueco. Cuando llevas un tiempo allí terminas pensando como ellos y dejas de idear mil maneras de mangarlo todo.

Hay más bicis que teles. Y lo mejor, se usan mucho más.

Cuando pones bicis y quitas coches en las ciudades, las conviertes en lugares maravillosos para vivir.

No hay ducha sin herramienta limpia-cristales. Te duchas sobre el suelo (incluso a veces alargando un teléfono telescópico desde el lavabo) y cuando acabas, a barrer el agua con el aparato.

Todo sueco tiene un coche descapotable en el garaje. Cuando sale el sol lo sacan todos a una.

La comida no es lo mejor del país. En mi escala personal, estarían ligeramente por encima de Bélgica y un poco por debajo de Alemania. España sigue líder seguida de Vietnam. En Inglaterra no se muere uno de hambre por los sandwiches del M&S.

A veces rodeado de niños rubios platinos te puede parecer que estas en el pueblo de los malditos, pero en general son gente muy maja.

Con un sueco puedes quedar bloqueado cediéndoos el paso mutuamente en una puerta ad-eternum.

En Suecia llueve mucho. Ergo pasan mucho tiempo en casa. Ergo sus casas son muy espaciosas y cómodas. Ergo leen mucho. Ergo tienen muchos libros. Ergo son gente preparada y educada.

Todas las casas son chulas y prácticas. Sean nuevas o viejas, de granja o de pueblo. Chulas, renovadas solo en lo que para ellos es imprescindible y muy caras.

Nos hemos acostumbrado a lo cojonudo que es esto del Euro para viajar por Europa y cuando no lo tienes es un rollo. Estar convirtiendo de Coronas suecas a Euros y luego a Coronas danesas es un fastidio. Cuando cambias de país llegas a indignarte de porqué tienen otra moneda.

Los suecos (y nórdicos en general) no se besan ni muestran afecto por la calle. En 10 días no vi ni una pareja besándose, abrazándose o simplemente mirándose tiernamente. Y lo mismo entre padres e hijos...

Lo de la depilación tampoco va mucho con las suecas...con eso de que son rubias y poco peludas....o al menos eso se creen ellas...

Allí el botellón tiene mucho más glamour. Se hace a bordo de un superbarco enorme, con cafeterías, perfumerías, supermercados, (vamos como el de un crucero) que va de Suecia a Dinamarca cada 15 min. Y lo hacen así porque además de ahorrarse los impuestos, es uno de los poco sitios donde pueden comprarlo.

Están orgullosos de ser suecos. Y no me extraña (yo también quiero serlo). Ponen banderitas suecas en todos los sitios. Eso era hasta ahora, porque parece que han decidido no seguir haciéndolo. ¿Que porqué? Pues para que los que no lo sean suecos, no se ofendan ni piensen que son prepotentes. Muy suecos hasta para esto....


Afortunadamente para la humanidad, no todos somos iguales.

Por cierto, si alguien pasa por Copenhagen, por favor que nos traiga una o diez tortas de manzana o Sydfynsk æblesandkage de la panaderia-pastelería "Lagkagehuset" en la calle Frederiksberggade 21, vamos en la calle de las tiendas.

viernes, 5 de agosto de 2011

Ultima estación: Copenhague

Tras despedirnos (con mucha pena) de toda la familia Petersson: Elvia, Ullie, Märtha y Olle, cogimos el tren y fuimos a pasar el último día de nuestro viaje a Copenhague y aprovechar para ver la ciudad. Así que nos levantamos tempranito y a las 9:30 estábamos con el mapa en nuestras manos en la estación central, habiendo dejado ya las mochilas en el hotel que habíamos reservado. Tuvimos un pequeño percance (llevábamos ya algunos días sin novedad, cosa rara) ya que nos habíamos acostumbrado a manejar maravedises suecos y se nos olvidó que teníamos que cambiar a doblones daneses, justo en la entrada de una parada de tren con una única máquina automática que solo aceptaba tarjetas danesas. Pero en fin, salimos de esa y de otra posterior, con esquinazo al revisor incluido.

Tras una semana campando a nuestras anchas entre vacas, bueyes, caballos, ovejas, verde refractante, bosques cerrados y playas nórdicas de postal, pues estábamos un poco raros, teníamos como una especie de mareo en Copenhague, rodeados de asfalto y sobre todo de hordas de turistas. Además, se ve que el alcalde ha hecho un curso de verano en Madrid, porque estaba la ciudad levantada por todos lados...

Iniciamos la visita desde la estación central al Ayuntamiento, y de ahí hicimos el recorrido turístico, que es bien fácil de seguir, ya que en cuanto te salgas de una calle te vas a dar cuenta porque te vas a encontrar casi solo. Así que por la calle Strøget, pasando por Kongens Nytorv, Nyhavn, Amalienborg y al final la fuente Gefión (que particularmente me gustó mucho) y la Sirenita (que me gustó bastante menos). Por el camino también visitamos Frederiks Kirke y la iglesia anglicana de St. Albans.

Por la tarde, nos montamos en uno de los barcos que te dan un paseo de una hora por los canales de la ciudad. Sinceramente está bastante bien, son bastante razonables de precio (para lo caro que es Copenhague) y te dan otra visión de la ciudad diferente. Además los hacen en varios idiomas, entre ellos español. Desde el barco además vimos la Ópera (donada por la multinacional Maersk, que es danesa, a ver si Telefónica se rasca el bolsillo igual), la Biblioteca nacional, la antigua base de la armada danesa, que ahora es una zona residencial de alto-standing ganada al mar con acceso directo a tu barquito, la zona de Christiania, y los barcos-casa, protegidos por la Unesco (otra plaquita puesta por allí). Altamente recomendable. Abrigarse bien.


Gárgolas en la plaza del Ayuntamiento.


Dragón de LEGO en la tienda. El parque Lego está en Dinamarca.


Que bárbaro, sale el sol y se transforman en españoles.


Casitas y barcos en el puerto chic de Nyhavn.


Fuente de Gefeón, la diosa danesa de los mares.


Little Mermaid. Increíble foto sacada sin gente.


Flores en la embajada noruega en recuerdo de la masacre de Oslo de 22 de Julio.


Buques casa. Se acabó el liso asiático para tu pelo.


¿Veis porque era la foto anterior increíble? Si yo fuera la sirenita me echo a nadar y no paro hasta Groenlandia.


Valkirias sobre elefante hippy. ¿ Habríamos fumado algo?


El negocio más chungo de toda Escandinavia: Gafas de sol.


Hombres anuncio de verdad. Sin mariconadas.


Buzón de correos. Ya sabéis el dicho: si breve, dos veces bueno.

Y con esta visita nos retiramos ya a nuestros aposentos tras unas diez horitas de patear calle. Y justo en el momento en el que empezó a llover. ¡Olé, olé y olé!

Ladonia, tercer país en 7 días

El miércoles fue el único día de todos los del viaje que no nos llovió, y coincidió con el día libre que tenía Ullie en el curro, así que planeamos pasar todo el día juntos y cumplir con una agenda bastante apretada.

Lo primero que hicimos fue dirigirnos a una de las múltiples granjas de la zona donde venden los productos locales directamente en la carretera, sobre todo porque teníamos un fuerte capricho que era comprar frutos silvestres cogidos con nuestras propias manos. El nombre, Bertils gård (Granja de Bertil). Justito en ese momento no pudimos recogerlas directamente aunque si compramos frambuesas de la tienda, y le pegamos algún viaje a los arbustos, para ver que tal sabían. Lo simpático de las tiendas que montan es que están desatendidas, es decir, alli no hay nadie para cobrar ni nada, esta todo abierto, el género en sus cajitas o cestitas o en los mostradores y luego una caja donde está el dinero. Así que tu vas, coges lo que quieres, te haces la cuenta, pagas en la cajita, coges el cambio y listo. Sistema perfecto basado en la confianza. Ni que decir tiene cuanto iba a durar en España...


Bertils gård. Cestos de fresas, frambuesas y arándanos. La caja registradora justo detrás.


Que frambuesas más buenas.

Después nos fuimos a visitar una instalación lechera hacia el norte, una empresa local llamada Wapno, que tiene la friolera de unas 5000 vacas lecheras y que tienen una instalación realmente sofisticada, donde aprovechan la leche caliente para calefactar el hotel de la propiedad, las boñigas de vaca para abonar los pastos y sacan leche y quesos de las vacas locales. La visita merece la pena porque te explican todo el proceso y se puede ver si tienes suerte en la zona de las vacas preñadas hasta un nacimiento, ya que se producen 4 al día. Otra de las cosas fascinantes que se pueden ver es el carrusel de extracción, donde las vacas que son unas bestias muy listas han aprendido a entrar y salir del mismo sin que se lo pidan. Pero sobre todo, lo mas divertido debe ser (eso no lo vimos) el momento en que llega la primavera y sueltan a las vacas a los pastos tiernos todas a una. Se organiza una juerga de no te menees. Comentaba la guía que el año pasado unos abuelos vinieron de bastante lejos al hotel solo para ver la suelta de vacas... Gente pa tó. Ah, la visita acaba con una cata de leche, yogurts de sabores y quesos de untar que es muy de agradecer, que majos estos suecos...


Que vacas mas cotillas, siempre buscando chupar cámara.


Carrusel de extracción. Al fondo, una sábana les indica el final para que salgan.


Sofisticado vehículo de esparcimiento de heces. Lo que se viene a llamar un camión de boñigas.

Tras recuperar fuerza en una estupenda cafeteria, iniciamos el camino a visitar otro pais dentro de Suecia. Se trata de Ladonia (www.ladonia.net), la extravagancia del artista Lars Vilks, que creó un espacio independiente en la comuna de Höganäs (la península justo al sur de la península Bjärehalvön) donde exponer su propuesta artística. El lugar es una caña y está ubicado a pie de mar en una de las zonas mas escarpadas y bonitas de toda la península. Llegar no es simple, hay que llegar hasta el punto mas al norte de las costa de Kullaberg, y allí ya ir preguntando por NIMIS, una de las ciudades que lo forman, o al menos así lo hizo Ullie. El camino para llegar es bastante chulo con un bajadón final que luego hay que subir de vuelta (no olvidar) pero para mi mereció la pena. El pollo entre otras cosas ha creado un auténtico laberinto con tablones recogidos del mar y una millonada de clavitos con los que los ha construido. Realmente trabajito de chinos...


Pasarela de entrada a Ladonia. Hay que Poner los pies con tino.


Palito a palito, clavito a clavito... una ciudad.


La ciudad de Nimis desde la orilla.

Como siempre todo este tipo de expresiones artísticas ponen a la gente a favor o en contra. El señor Vilks tiene desde un pleito en contra por ocupación ilegal hasta amenazas de muerte ... por otro a la comuna de Höganäs le viene muy bien un elemento dinamizador del turismo sin coste....


Mi propia calle en Suecia. Mejor que la de Rocío Jurado en Chipiona.

jueves, 4 de agosto de 2011

Hovs Hallar y los acróbatas

Y por fin llegó ¡si!, el día en que íbamos a ver el sol de Suecia, porque existe aunque tras seis días allí empezábamos a pensar que era una fábula...

Así que desayunamos fuerte las mermeladas tan buenas que hace Märtha, de mora, de arándano, de fresas, de pera con jengibre, y nos fuimos a visitar las formaciones rocosas de Hovs Hallar, a unos pocos kms de Västra Karup, el pueblecito de los padres de Ullie. Son unos acantilados en la carretera de la costa que une Båstad y Torekov atravesados por una de las rutas de la comarca. Tienen unas vistas bastante chulas desde lo alto pero sobre todo son como un pequeño parque de juegos por las innumerables rocas desprendidas, que hacen el recorrido muy divertido sobre todo para los niños (eso si, hay que llevarlos con mil ojos porque en algún sitio se te pueden despeñar). Con esas mismas rocas, los suecos que son gente muy laboriosa construyen pequeñas figuras de piedras que son respetadas por los demás y que hacen que la zona parezca un pequeño museo popular con sus torres de piedras por doquier. Nosotros también colaboramos con nuestra pequeña aportación, faltaría mas.


Haciendo de hombre de goma en los matorrales.


Equilibrista.


Esculturas de piedra.


Arte ibérico. ¡Olé!


Funambulista haciendo de spiderman.


Vistas desde lo alto. ¡Si, es el cielo azul!

Y con el día tan buenísimo que hacía el cuerpo nos pedía estar en la calle y movernos, así que nos envalentonamos y nos cogimos las bicis y a Elvia y nos fuimos con ella al Camping First Camp de Torekov, a unos 7 kms de alli, a divertirnos con las camas elásticas, y con el paseo claro. Y vaya que lo pasamos bien, disfrutamos como enanos, vaya que si...


La tortuga de la tía de Elvia. No nos la llevamos, no teníamos bici para ella.


El paisaje del camino a Torekov. ¿No dan ganas de lanzarse con ese sol?


Como unas reinas.


Acróbatas voladores. ¡Que alguien la agarre que despega!


¡Que rubios y que guapos! Si salgo en esta foto la titulo el patito feo.


Payasos comiendo unos fabulosos helados Engelholms.

La vuelta fue un poco más lenta, ya que era cuesta arriba y los 8 años de Elvia aquí pesaron un poquito, pero haciendo alguna que otra parada y con la inestimable ayuda de la fauna local (este viaje se ha parecido mucho a un safari...) pasamos el rato y llegamos de lo mas frescos y contentos por el día pasado.


Granja de bueyes.


Elvia y un amigo chupando cámara.

Y terminamos con la actuación del Gran Circo Nacional Sueco... ;-)

martes, 2 de agosto de 2011

Hallands Väderö, el reino de las babosas naranjas

El lunes el tiempo mejoró un poquito, de hecho se levantó sin llover, y aunque el cielo no estaba claro, cualquier cosa lo dábamos por aceptable tras el domingo tan chungo que pasamos. Así que nos preparamos para irnos de excursión a Hallands Väderö.

Fuimos primero a llevar a Ullie al lugar donde está currando este año, Norrvikens Trädgårdar, unos jardines abiertos al público que antiguamente eran una propiedad privada de una familia de la zona emparentada con la casa real sueca y que tenía algo mas que una modesta fortuna. Se ve que los dueños no han podido mantener la casa y ahora la tienen como un restaurante. Lo mas bonito que tiene, dentro de lo ya bonito que es tener unos preciosos jardines que terminan con vistas al mar, son el jardín japonés y los macizos de hortensias que son increibles. Ahora mismo hay una fuerte polémica en Båstad porque un constructor de la zona quiere comprarlo y hacer una zona residencial con apartamentos y oficinas muy nordicas y muy feas. Ni que decir tiene que firmamos en contra poniendo que era un proyecto feisimo.


Jardines Norrvikens. Al fondo el mar.


Vista desde el jardín japonés. Si un día me doy un golpe y me caso lo hago aquí.

Para ir a Hallands Väderö hay que ir al pueblo de Torekov y desde allí coger un barquito hasta la isla. El trayecto es muy corto y sale aproximadamente cada hora. Se puede dormir allí, alquilando alguna de las pocas casas que están en alquiler por semanas, pero no era nuestro plan. En el mismo puerto de Torekov hay dos sitios interesantes que visitar. El primero es una caseta que han revestido por dentro de objetos de diferentes naufragios que trajo el mar hacia esas costas. Está inventariado incluso la procedencia de los objetos por el nombre de los barcos (hay alguno español). Hay placas, anclas y objetos tan curiosos como una cola de tiburón o una oreja de elefante (¿?). El otro es la reconstrucción de un barco antiguo con su atrezzo y todo, a pequeña escala.


Reconstrucción de un camarote para marinería.


Nanny, antiguo pesquero que te lleva a Hallands Väderö.

En la misma taquilla para sacar los billetes del barco te dan un mapa, así que al llegar a la isla puedes directamente pasear por los senderos y hacerte una ruta según el tiempo que quieras estar. La isla tiene vacas, conejos, ovejas, cabras, caballos, ponys, etc... parece la granja del tío Tom en tan solo 310 Ha en la isla principal. Adicionalmente hay un montón de islotes que la rodean donde destacan dos zonas de protección medioambiental, una para diversas aves, donde van a criar, y otra para las focas. Si focas, lástima que no consiguiéramos ver ninguna. Para eso hay que hacer una excursión en otro barco un poco más adentro pero eso no lo hicimos. Otro de los bichos interesantes que habitan la isla es un tipo de babosa de color anaranjado y de tamaño considerable, que vive en las zonas de bosque, en las zonas sombrías de robles que hay dentro de la isla.

La excursión es muy divertida porque si recorres la isla completa (no lleva mas de unas 4/5 horas tranquilamente) puedes pasar por bosques de robles y hayas, por prados, por zonas de rocas, acantilados, por marismas y lodazales que se atraviesan por pasarelas, ... en fin muy divertido.


Babosas naranjas. Si se comieran acabábamos con el hambre en el mundo.


Bosques de robles y marismas.


Roble milenario versus homínido de 37.


Lugares increíbles donde perderte.


Al frente, oveja pastando, al fondo, puerto de Torekov.


Pastoreando.


La foto es así de bonita. Juro que no puse a los ponys a la fuerza.


El faro al norte de la isla.


Las ovejas preñadas si se dejan tocar.

Tan contentos estábamos a la vuelta de que solo nos cayeran unas poquitas gotas en todo el día que al llegar nos estaban esperando en el jardín organizando una barbacoa para cenar que disfrutamos como si ya fuéramos auténticos suecos, eso si, con el jersey de cuello vuelto puesto.


Mei, uno de los gatos de la casa.