viernes, 5 de agosto de 2011

Ladonia, tercer país en 7 días

El miércoles fue el único día de todos los del viaje que no nos llovió, y coincidió con el día libre que tenía Ullie en el curro, así que planeamos pasar todo el día juntos y cumplir con una agenda bastante apretada.

Lo primero que hicimos fue dirigirnos a una de las múltiples granjas de la zona donde venden los productos locales directamente en la carretera, sobre todo porque teníamos un fuerte capricho que era comprar frutos silvestres cogidos con nuestras propias manos. El nombre, Bertils gård (Granja de Bertil). Justito en ese momento no pudimos recogerlas directamente aunque si compramos frambuesas de la tienda, y le pegamos algún viaje a los arbustos, para ver que tal sabían. Lo simpático de las tiendas que montan es que están desatendidas, es decir, alli no hay nadie para cobrar ni nada, esta todo abierto, el género en sus cajitas o cestitas o en los mostradores y luego una caja donde está el dinero. Así que tu vas, coges lo que quieres, te haces la cuenta, pagas en la cajita, coges el cambio y listo. Sistema perfecto basado en la confianza. Ni que decir tiene cuanto iba a durar en España...


Bertils gård. Cestos de fresas, frambuesas y arándanos. La caja registradora justo detrás.


Que frambuesas más buenas.

Después nos fuimos a visitar una instalación lechera hacia el norte, una empresa local llamada Wapno, que tiene la friolera de unas 5000 vacas lecheras y que tienen una instalación realmente sofisticada, donde aprovechan la leche caliente para calefactar el hotel de la propiedad, las boñigas de vaca para abonar los pastos y sacan leche y quesos de las vacas locales. La visita merece la pena porque te explican todo el proceso y se puede ver si tienes suerte en la zona de las vacas preñadas hasta un nacimiento, ya que se producen 4 al día. Otra de las cosas fascinantes que se pueden ver es el carrusel de extracción, donde las vacas que son unas bestias muy listas han aprendido a entrar y salir del mismo sin que se lo pidan. Pero sobre todo, lo mas divertido debe ser (eso no lo vimos) el momento en que llega la primavera y sueltan a las vacas a los pastos tiernos todas a una. Se organiza una juerga de no te menees. Comentaba la guía que el año pasado unos abuelos vinieron de bastante lejos al hotel solo para ver la suelta de vacas... Gente pa tó. Ah, la visita acaba con una cata de leche, yogurts de sabores y quesos de untar que es muy de agradecer, que majos estos suecos...


Que vacas mas cotillas, siempre buscando chupar cámara.


Carrusel de extracción. Al fondo, una sábana les indica el final para que salgan.


Sofisticado vehículo de esparcimiento de heces. Lo que se viene a llamar un camión de boñigas.

Tras recuperar fuerza en una estupenda cafeteria, iniciamos el camino a visitar otro pais dentro de Suecia. Se trata de Ladonia (www.ladonia.net), la extravagancia del artista Lars Vilks, que creó un espacio independiente en la comuna de Höganäs (la península justo al sur de la península Bjärehalvön) donde exponer su propuesta artística. El lugar es una caña y está ubicado a pie de mar en una de las zonas mas escarpadas y bonitas de toda la península. Llegar no es simple, hay que llegar hasta el punto mas al norte de las costa de Kullaberg, y allí ya ir preguntando por NIMIS, una de las ciudades que lo forman, o al menos así lo hizo Ullie. El camino para llegar es bastante chulo con un bajadón final que luego hay que subir de vuelta (no olvidar) pero para mi mereció la pena. El pollo entre otras cosas ha creado un auténtico laberinto con tablones recogidos del mar y una millonada de clavitos con los que los ha construido. Realmente trabajito de chinos...


Pasarela de entrada a Ladonia. Hay que Poner los pies con tino.


Palito a palito, clavito a clavito... una ciudad.


La ciudad de Nimis desde la orilla.

Como siempre todo este tipo de expresiones artísticas ponen a la gente a favor o en contra. El señor Vilks tiene desde un pleito en contra por ocupación ilegal hasta amenazas de muerte ... por otro a la comuna de Höganäs le viene muy bien un elemento dinamizador del turismo sin coste....


Mi propia calle en Suecia. Mejor que la de Rocío Jurado en Chipiona.

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